16/4/08

Tan sólo en un momento

Conducía violentamente de camino a casa. Todo era una enorme mentira. Salían del trasluz leves, pero potentes, ráfagas de respuestas que señalaban hacia una única verdad. Todo el mundo quería lo mismo, pero no sabían lo que querían. ¡Qué ganas de abandonarlo todo! El impulso de no torcer la esquina familiar era cada vez más fuerte. El deseo de perderse hasta de sí misma le condujo irremediablemente al salado y tópico sabor de la impotencia. ¿Qué era, al fin, lo que buscaba? Siempre corriendo, siempre autocomplaciéndose con ilusorias promesas. Obligaciones, obligaciones, obligaciones... ¿Por qué no dejarse ir simplemente como algo natural? Porque ahí estaba la certeza, el convencimiento irrefutable, la crisis templada de no estar nunca donde quería llegar. Al último destino la conocida sorpresa de encontrarse tan sólo en un apeadero, en un área de descanso. Y, ¿para cuándo el final? ¡¿Para cuándo el deseo colmado?!

“Soy una pared, el dique de contención que amenaza resquebrajarse de un momento a otro por la presión de dos aguas encontradas”. Hay un enorme cansancio en sus palabras, sus gestos, contenidos, ahora estallan sin precisión. Ahora, que está sola, ahora, que nadie puede verla. Ahora, que nadie puede oírla ni compadecerla ni comprenderla, ella llora...

8 comentarios:

Duckland dijo...

Pero aun estando tan sola, no son pocos los que, como ella, alguna vez lloraron solos allí mismo, en esa esplanada al lado de la carretera. La comprensión del que ya pasó por allí y allí decició a qué lado explotar.

Precisas tus palabras. Muy precisas y oportunas.

Ed. Expunctor dijo...

Tú y yo tenemos que vernos para tomarnos algo y hablar un rato...

Nuevo Ícaro dijo...

Tus relatos tienen una gran carga de sentimientos, tanta que a veces duele. Llora, llora y grita, prueba el sabor salado de tus lagrimas, tal vez no arreglen nada pero ayuda y al final, antes o después las lagrimas traerán en su caudal salado las esperanzas y el alivio que necesita el alma cansada.

Arenas dijo...

Duckland: No había pensando ella en esa comunión humana de sentimientos, no, en ese momento sólo quería desahogarse sin que la vieran los demás, pero el saberlo quizá la haya reconfortado. Me alegro de que te hayan servido mis palabras.
Saludos.

Expunctor: ¿Te apetece esta noche? Hay un concierto muy bueno en el “Atomic”. 
Un beso suspensivo.

Nuevo Ícaro: Siempre he pensado que las lágrimas son una de las mejores armas catárticas de las que dispone el ser humano... A ella le aliviaron, aunque sólo el tiempo podrá hacerla olvidar o cumplir sus deseos.
Gracias por tu comentario.
Saludos.

Ego dijo...

Ella llora, ¿porque lo comprende todo?
¿Nunca es triste la verdad, lo que no tiene es remedio, como dice la canción?
¿A qué huelen las fotos, la pota de los Sábados que no poto?
Saludos

Ed. Expunctor dijo...

Ya te vale, tronca. No he visto tu respuesta hasta esta mañana..., así que tendrá que ser otro día, otra noche...

Thedarksunrise dijo...

¿Me dejas sentirme identificada en esta historia? Es que siempre he sido muy honrada con los derechos sentimentales del autor :)

Arenas dijo...

Ego: Es cierto, a veces, la comprensión, la verdad, lleva aparejada una buena dosis de dolor, aunque sea un dolor luminoso...

Expunctor: Y yo esperando que me dijeras algo... Al final me quedé en casa y me acosté temprano por aburrimiento. ;-)

Dark: Por supuesto. Es toda tuya. Sin embargo, los derechos sentimentales no son de la autora sino de la protagonista...
Un saludo