21/4/08

Lo Fatal

A René Pérez

Dichoso el árbol que es apenas sensitivo,
y más la piedra dura porque esa ya no siente,
pues no hay dolor más grande que el dolor de ser vivo,
ni mayor pesadumbre que la vida consciente.

Ser, y no saber nada, y ser sin rumbo cierto,
y el temor de haber sido y un futuro terror...
Y el espanto seguro de estar mañana muerto,
y sufrir por la vida y por la sombra y por

lo que no conocemos y apenas sospechamos,
y la carne que tienta con sus frescos racimos,
y la tumba que aguarda con sus fúnebres ramos,
¡y no saber adónde vamos,
ni de dónde venimos!...


Cantos de vida y esperanza
, Rubén Darío



(Encuentra la diferencia entre el texto y el audio... ;-))

9 comentarios:

Nuevo Ícaro dijo...

Entre ser vivo y estar vivo, solo una palabra,y cambia el significado a todo el poema, como ser vivo sufres por la vida y sus jugadas ruines,pero la vives, estar vivo es sufrir, anhelar la muerte y temerla, estar vivo, a veces es una maldición de la que no puedes escapar.
Muy bonita la narración, hace poco estuve en un recital de poesía, varias personas recitaron sus poemas, con mayor o menor fortuna, al final, y cuando una cantidad más que considerable de licor café recorría mis venas, yo leí uno de mis textos, resultaba extraño, entre tantos sentimientos amorosos y bucólicos, un relato de terror, comencé a leer, y en bastante menos tiempo que tu ya había leído la mitad del relato, la segunda mitad
pudo considerarse aceptable, confirmado por las crónicas favorables de unos buenos amigos, es decir unas cervezas y unos cuantos elogios, decían que la segunda parte genial, que me había tranquilizado y muy bien bla bla bla,. En realidad, al comenzar la segunda parte, los nervios y el licor me jugaron una mala pasada, y las letras se volvieron borrosas y apenas podía verlas, por lo cual leí más despacio.
PD: No se por qué he escrito esto.
He disfrutado mucho el poema.
Fantástico recitado, las dos partes
OK. Siento haberme enrollado mucho, pero me recordaste un gran momento.

Ed. Expunctor dijo...

Y no saber cómo llegamos
ni adónde dirigimos
estos pasos baldíos,
estas huellas en vano...

Arenas dijo...

Nuevo Ícaro: Me alegro de haber contribuido, por un momento, a suscitar un recuerdo emocionante, y, por supuesto, de que te haya gustado el poema, aunque el mérito es del gran Rubén...
Y... ¡Premio! Eres el único acertante entre miles de respuestas ;-). Sí, cuando grabé el recitado, por lo visto, utilicé una versión equivocada, pues la he consultado en un par de libros y lo que Darío escribió fue “ser vivo”, aunque el “estar vivo” me ha permitido el juego de palabras. Sin embargo, el poeta utilizó el verbo “ser”, que en este caso supone la trascendencia e inmanencia que el verbo “estar” no tiene. Por eso dice “ser vivo” en contraposición con “estar muerto”.
Ves, yo también me “enrollo”.
Un saludo.

Expunctor: O viceversa...

Sabemos adónde vamos y de dónde venimos. Entre dos oscuridades, un relámpago.
Y allí, en la súbita iluminación, un gesto, un único gesto,
una mueca más bien, iluminada por una luz de estertor
.

Historia del corazón, Vicente Aleixandre

Thedarksunrise dijo...

Lo encontré: ser por estar!! ¿Cuál es mi premio? Perdóneme usted que no base mi comentario en una reflexión existencialista... últimamente no me llega el alma para estos chances. Besiss

Arenas dijo...

Claro, Dark, si es que no se puede ir por ahí vendiendo el alma al mejor postor... Ummm, tu premio..., desde aquí no puedo darte más que la sonrisa que ha brotado en mi cara tras leer tu comentario. :-))
Saludos

Ego dijo...

A un tal que asesinó a diez
y era la imagen del vicio,
muerto, el soberano juez
le salvó del sacrificio
sólo porque amó una vez...

(Y el espanto seguro de esta mañana muerto)

Saludos

Anónimo dijo...

En el fondo se puede vivir muy bien con lo fatal, solo es ponerse.

Ah! y siento mucho lo de tu abuela, de verdad.
Un beso
Isabela

Arenas dijo...

Supongo que la sabiduría popular tiene razón al decir que lo que no te mata te hace más fuerte,¿no, Isabela?
Un abrazo

Duckland dijo...

Y hay unas pocas veces, una o ninguna, en las que aquello que a poco te mata y te ha hecho más fuerte resulta ser lo que acaba por matarte al final del camino.

Resulta gratificante, pequeña, pasear por tus palabras. Tanto, que no paso aquí más tiempo por miedo a no poder despertar.

(¿Se nota que voy depre-jodida? ;P)

Besos